Una pareja renueva su cocina y encuentra un tesoro valorado en 70.000 euros.

Un hallazgo inesperado bajo las tablas del suelo

Robert y Betty Fooks, vecinos de West Dorset, en Inglaterra, solo querían modernizar su cocina anticuada. El suelo estaba demasiado elevado, el techo resultaba bajo en exceso y la instalación eléctrica acusaba el paso del tiempo. Pero cuando Robert levantó las tablas de madera y comenzó a picar más hondo con un pico, dio con algo que nadie esperaba: un antiguo tarro de barro repleto de monedas del siglo XVII, cuyo valor actual ronda los 70.000 euros.

Escondido bajo la cocina: un recipiente cargado de historia

El lugar del descubrimiento no podría parecer más mundano: el suelo de la cocina de una casa de campo. Sin embargo, fue precisamente allí donde, hace unos cuatrocientos años, alguien ocultó cuidadosamente sus ahorros para protegerlos de posibles saqueadores. En aquella época, la región de West Dorset vivía sumida en el caos de las guerras civiles inglesas, y la inseguridad era una constante para muchas familias.

Un sencillo tarro de barro, lleno de monedas de oro y plata, sobrevivió durante siglos a pocos centímetros de los pies de los actuales propietarios.

Cuando Robert notó resistencia al rebajar el nivel del suelo, pensó que había topado con una piedra. Solo al despejar mejor la zona reconoció la forma redondeada de un recipiente. El tarro se partió parcialmente, pero su contenido quedó casi intacto: cerca de cien monedas, apiladas muy juntas y envueltas en polvo y pequeños granos de tierra.

Oro y plata de la Guerra Civil inglesa: el "Tesoro de Poorton"

Enseguida quedó claro que aquellas piezas no eran recientes. Entre las monedas halladas figuraban:

  • Monedas de oro acuñadas durante los reinados de Jacobo I y Carlos I
  • Chelines de plata y medias coronas
  • Diferentes acuñaciones con escudos y retratos muy desgastados, pero aún identificables

Los especialistas dataron el conjunto entre 1642 y 1644, justo cuando la primera guerra civil inglesa enfrentó a los realistas contra el Parlamento. En aquellos años convulsos, muchos propietarios enterraban sus bienes en tarros o cajas cerca de sus casas, con la intención de recuperarlos rápidamente si la situación lo exigía.

Muchos de esos escondites jamás volvieron a abrirse, porque sus dueños huyeron, murieron o simplemente olvidaron el lugar exacto. Todo apunta a que este fue uno de esos casos. El hallazgo pasó a conocerse como el "Tesoro de Poorton", nombre tomado de la pequeña localidad cercana a la finca.

Qué nos revela el Tesoro de Poorton sobre la vida en el siglo XVII

Cada moneda funciona como una pequeña fuente de información. La fecha y el lugar de acuñación permiten reconstruir rutas comerciales y entender el contexto político de la época. La presencia de monedas de oro en un entorno rural sugiere cierto nivel de prosperidad, o quizás una familia hábil para los negocios, como el comercio de ganado o cereales.

La combinación de valores también resulta significativa. Las numerosas monedas pequeñas de plata apuntan a transacciones cotidianas, mientras que las escasas piezas grandes de oro solían guardarse como reserva para emergencias o incluso como dote. En el Tesoro de Poorton parece haber de todo: dinero en circulación, ahorros acumulados y posiblemente herencias que pasaron por más de una generación.

Del polvo de la obra a la sala de subastas

Superado el impacto inicial, la pareja contactó con las autoridades competentes. En el Reino Unido, este tipo de hallazgos debe notificarse obligatoriamente. El Museo Británico coordinó el análisis y la documentación antes de que el tesoro fuera limpiado y tasado.

En pocas semanas, una cocina llena de escombros se convirtió en un asunto de interés para numismáticos, historiadores y, finalmente, para una prestigiosa casa de subastas.

Los expertos examinaron cada moneda de forma individual, valorando el año de acuñación, el estado de conservación y la rareza de la pieza. Algunas estaban muy desgastadas; otras parecían casi nuevas. En conjunto, el cuadro que emergió fue el de una familia que, a lo largo de años o décadas, fue reuniendo dinero y guardándolo siempre en el mismo escondite.

70.000 euros y un valor emocional todavía mayor

Finalmente, el tesoro salió a subasta. Coleccionistas y museos de varios países pujaron por las piezas. El precio alcanzado fue de unos 75.000 dólares, equivalentes a aproximadamente 70.000 euros.

Para Robert y Betty, es una suma considerable, pero ambos insisten en que el descubrimiento vale mucho más que una ganancia inesperada. La idea de que, bajo su propio suelo, el patrimonio de una familia desconocida estuvo oculto durante siglos sigue emocionándoles profundamente.

Betty recuerda que, sin la reforma, todo habría permanecido exactamente donde estaba. Las monedas podrían haber seguido escondidas cien años más, o haber acabado perdidas entre los escombros de una futura remodelación sin que nadie les prestara la menor atención.

Por qué las personas del siglo XVII ocultaban sus riquezas

Para entender por qué se llegaba a medidas tan extremas, conviene imaginar el día a día durante las guerras civiles inglesas. Las tropas recorrían el país, las casas señoriales eran saqueadas, las granjas incendiadas y las provisiones confiscadas sin contemplaciones.

Muchas familias no confiaban en los bancos de la época, o directamente no tenían acceso a ellos. Quienes tenían algo que perder recurrían a soluciones prácticas:

  • Guardar monedas en recipientes de barro y enterrarlos
  • Crear escondites bajo escalones, en las paredes de las chimeneas o detrás de vigas de madera
  • Repartir cantidades mayores en varios depósitos pequeños

La elección del lugar dependía de la rutina y la estructura de la vivienda. La cocina era una opción lógica: era la estancia más transitada, y remover el suelo no levantaba sospechas. Además, un suelo nuevo ayudaba a disimular la intervención como una "obra normal", igual que hoy en día.

Lo que los propietarios pueden aprender de esta historia

Hallazgos como este son extraordinariamente infrecuentes, pero el caso demuestra lo que puede estar oculto en edificios antiguos. Quien posee o adquiere una casa histórica debería estar atento durante las reformas, no tanto por la esperanza de encontrar oro, sino para no destruir vestigios valiosos del pasado.

Algunas medidas que pueden resultar útiles:

  • Fotografiar las capas antiguas de suelos y paredes antes de retirarlas
  • No desechar precipitadamente cavidades extrañas, recipientes o piezas metálicas
  • Consultar a especialistas cuanto antes si se sospecha la existencia de hallazgos históricos

Aunque no aparezca ningún tesoro, en ocasiones surgen fragmentos de cerámica, herramientas, joyas o documentos de gran relevancia para los museos locales. Son pistas sobre cómo vivían, construían, trabajaban y hacían frente a las épocas de crisis las personas del pasado.

Aspectos legales y prácticos sobre los hallazgos de tesoros

En muchos países, los descubrimientos con valor histórico están considerados patrimonio protegido. Quien encuentre algo significativo en el subsuelo no debería actuar por cuenta propia. Lo habitual es contactar con los servicios de arqueología o con museos, que explican los pasos a seguir y los derechos que corresponden al propietario.

Los puntos más relevantes a tener en cuenta son:

Aspecto Qué hay que considerar
Notificación Comunicar el hallazgo cuanto antes a las autoridades competentes
Conservación No limpiar ni desmontar nada; guardar con cuidado
Propiedad La normativa varía según el país y la región
Valoración Solicitar una tasación técnica antes de cualquier venta

En el caso de los Fooks, la pareja colaboró estrechamente con instituciones especializadas. Esto permitió preservar la información científica del hallazgo y, al mismo tiempo, garantizar un reparto justo del valor material. Para los historiadores, un descubrimiento bien documentado puede ser al menos tan valioso como el propio metal.

Para Robert y Betty, el resultado va mucho más allá de una cifra en la cuenta bancaria. Conservan fotografías y apuntes, y relatan a sus hijos y nietos el día en que la cocina se convirtió, de repente, en una ventana a otro tiempo. Desde entonces, cualquier nueva obra en la casa lleva consigo un factor añadido de intriga: nunca se sabe qué puede estar esperando aún oculto entre sus paredes.

Author

  • Claudia Robles es una creadora española que comparte viajes en familia y consejos prácticos de vida en su blog Viajando con Manuela y redes sociales.

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